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Es complicado en un panorama tan saturado de publicaciones como el actual, encontrar propuestas que nos sorprendan. Esto es lo que nos ha ocurrido con Gilles Bachelet, autor que desde 2001 se ha asomado con una mirada muy fresca al mundo de la literatura infantil, mundo en el que aterrizaba después de su dedicación como ilustrador independiente en prensa y publicidad. Cabría preguntarse cuáles son las razones que, desde una entrada tardía, han llevado a Bachelet a ser uno de los referentes en la pasada Feria de Bolonia tal como lo atestigua la aparición del primer número de Oblò dedicado al autor. Por esta razón, nos hemos detenido a “mirarlo en serio”.

Leer a Gilles Bachelet es sumergirse en el mundo de un francés universal. Bienvenidos sean los tópicos en este caso, no en vano Sophie Vander Linden habla de él como de un artista “made in France”.

Autor de álbumes de gran formato las más de las veces, destacan en su obra los fondos blancos en los que animales y objetos animados se convierten en protagonistas de historias presididas por el juego ficcional impregnadas de un sentido del humor que explica la modernidad de un autor que reúne tradición y actualidad en diferentes planos. Los ecos de la pintura flamenca y del omnipresente Benjamin Barbier, autor de Gedeon, se unen a los de Sendak, Ungerer y Beatrix Potter. Sin olvidar, por supuesto, a compañeros de profesión como Claude Ponti, Philipe Corentin o Benjamin Chaud.

La atracción de su obra se entiende desde ese adulto escondido que reclamaba Nodelman para la literatura infantil, entre líneas y sonrisas. Las imágenes de Bachelet establecen con el observador adulto una suerte de complicidad desde una distancia irónica que provoca el disfrute de una obra que luce el calificativo de infantil y entusiasma a los adultos. Qué decir, si no, de ese último álbum titulado Une historie d’amour (Seuil Jeunesse, 2017), la historia de amor y de vida, de Josette y de Georges, dos guantes de goma que se conocen en una fregadera… En los límites de lo políticamente correcto, como en otras ocasiones, resulta imposible leer esta obra sin una sonrisa de principio a fin.

El universo de Bachelet se explica a través de alusiones específicas al imaginario infantil actual reivindicando, de este modo, la mayoría de edad de una literatura con su propia autorreferencialidad. Los diseños de páginas, el espacio físico del libro, la intertextualidad como eje de construcción y la disyunción como forma de entender la relación entre imagen y palabra definen a Bachelet como artista que se mueve en el detalle. El lector se detendrá una y otra vez en las páginas de sus libros buscando cada uno de los elementos que componen una ficción presidida por el juego como forma de “estar en el mundo”.

Gran conocedor de la cultura francesa en toda su extensión, los libros de Bachelet parten de los clásicos ficcionales para lucir una mirada paródica del mundo que nos rodea.
Así el gato de Bachelet (Mi gato, el más bestia del mundo. Calibroscopio, 2017) resulta un tanto extraño:

 

Champignon Bonaparte (Seuil Jeunesse, 2005) traslada al lector a una época en la que vivió uno de los personajes más característicos de la historia de Francia:

 

El caballero impetuoso (Juventud, 2014) tendrá intención de ir a la guerra pero por el camino surgirán algunos imprevistos…

 

Entre bambalinas (Los cuentos entre bambalinas, Thule, 2017) desfilará el canon del álbum infantil europeo:

 

Mientras La esposa del conejo blanco (Pípala, 2017) nos cuenta cómo es su vida desde el universo de Carroll…

 

Y no olvidemos que Bachelet continúa su obra en su relación con los lectores internautas a través de facebook (https://www.facebook.com/gilles.bachelet.7). Allí los personajes de sus álbumes viven otras historias y nacen nuevos personajes como la pareja de caracoles, Kevin y Humphrey.

Las obras de Bachelet son imprescindibles en la formación de un lector literario que se inicia en la idea de que la literatura es un tejido de textos en el que aprendemos a caminar por la realidad en la aproximación a otros mundos posibles. Quien sabe “andar diestramente” por los libros, aprende a “no andar a siniestras” por la realidad, indicaba Pedro Salinas en El defensor. Quizá Bachelet sea de esos autores necesarios para aprender a vivir “a diestras”, desde la necesaria sonrisa con la que debemos contemplar lo que nos rodea. Entre elefantes, champiñones, conejos, caracoles o guantes de goma, Bachelet es una propuesta de lectura que sorprende al lector, sea este infantil o adulto. Este último es un detalle de calidad de la máxima importancia que confirma, como decía Sendak, que la buena literatura infantil esconde un diálogo de tú a tú con el lector, sea quien sea… “Miren en serio” a Gilles Bachelet, puede merecer la pena.

 

Rosa Tabernero Sala
Directora del Máster propio en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles.

 

Ilustraciones de Mi gato, el más bestia del mundo (Calibroscopio, 2017). Champignon Bonaparte (Seuil Jeunesse, 2005). El caballero impetuoso (Juventud, 2014). Los cuentos entre bambalinas (Thule, 2017). La esposa del conejo blanco (Pípala, 2017).

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