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Hace unos días, en el mes de mayo, tuvimos el placer de escuchar en el Máster de Lectura de la Universidad de Zaragoza (https://www.literaturainfantil.es) a la escritora chilena María José Ferrada, una de las autoras más galardonada por su obra poética dedicada a la infancia y a la juventud, en principio… Querámoslo o no, los premios son indicadores de visibilidad y reconocimiento y a ella la avalan premios como el Internacional de Poesía para niños y niñas «Ciudad de Orihuela» por El idioma secreto (Factoría K, 2013); el Premio Academia de la Academia Chilena de la Lengua y el Premio Municipal de Literatura de Santiago por Niños (Grafito Ediciones, Chile, 2013) obra que también fue elegida para representar a Chile en el catálogo internacional de IBBY. En 2014 así mismo, Notas al margen (Alfaguara, Chile, 2013) recibió el Premio Marta Brunet y la Medalla Colibrí de IBBY Chile, distinción que obtienen cada año las mejores publicaciones de libros infantiles y juveniles.

En 2016, su libro Escondido (Ocholibros, Chile, 2014) recibió el Premio de la Fundación Cuatrogatos y en 2017 su libro Un jardín (A buen paso, 2016) fue galardonado por el Banco del Libro de Venezuela como mejor libro infantil. Durante el mismo año este libro fue también mención honorífica en los Ragazzi Awards de la Feria Internacional del libro infantil y juvenil de Bolonia. Así mismo en 2017 su libro Transportarte (Ekaré Sur, 2015) obtuvo el premio Marta Brunet al mejor libro infantil y su novela Kramp (Planeta de Libros, 2017), recibió el premio Mejor Novela que otorga el Círculo de Críticos de Arte.

Me he querido detener en la cantidad de galardones porque, de este modo, su obra se ha hecho visible en el panorama nacional e internacional de la literatura, esta vez literatura sin adjetivos, como diría María Teresa Andruetto.

¿Cuáles son las claves con las que se lee la obra de María José Ferrada?

Su obra se mueve en el terreno de la prosa poética y del verso libre, en algunos casos. Se aleja por momentos del concepto tradicional de ritmos marcados y recurrentes de la poesía infantil oral de la que, sin lugar a dudas, bebe, para devolver al lector un lenguaje contenido, transformado, en palabras de Gabriel Celaya, y revitalizado.

Su prosa, sus poemas, se construyen desde el silencio y desde una serena forma de observar, de mirar lo que le rodea y de mirarse a sí misma. Para la autora, la poesía es una forma de habitar el mundo, su forma de vivir. La poética del detalle, de lo pequeño le apasiona. Se entretiene en lo ordinario y minúsculo, a la manera de Arnold Lobel, con quien se identifica en más de una ocasión. Así, por ejemplo, en El baile diminuto (Kalandraka, España, 2012) aparecen textos dedicados a insectos a los que devuelve su espacio a través de un verso libre de cuidadas cadencias y estructuras repetitivas que trasladan al lector a una suerte de armonía con el entorno. Sin olvidar los sonidos…

LA TERMITA

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración de Sole Poirot

La termita en un principio no era nada
pero después fue termita.
Y como fue termita decidió que sería una pequeña,
pero gran escultora.
Tomó sus herramientas
y subió por ramas,
troncos,
ventanas.
Y en cada sitio en que se detuvo
talló:
Aquí un pequeño planeta de canelo,
ahí una nube de sándalo,
ahí una jirafa de ciprés.
Y la pequeña termita
que en un principio no era nada
pero después fue termita
hizo pequeños universos de madera,
poblados de diminutas obras de arte
que viven quietas
y silenciosas
en ramas,
troncos,
una que otra ventana.

La cultura oriental en la que la que María José Ferrada es especialista deja sus huellas en su manera de escribir y de contemplar el universo. Silencio, observación, lo minúsculo, la sencillez en la factura del verso, el ritmo interno de conceptos en equilibrio y la naturaleza como telón de fondo inevitable. Cómo, si no, leeríamos Un jardín. El eco de los haikus recorre sus libros, tal como ocurre en El árbol de las cosas (A buen paso, 2015) o Pájaros (Amanuta, 2016):

Hay un hilo que cose la noche al día

Al mirar por la ventana, Sofía
Vio que dos pájaros se posaban en él.

Observó sus siluetas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración de Fito Holloway

Sin olvidar, por supuesto, la delicadeza sutil de Tienes un vestido blanco (A buen paso, 2015).
En la línea del espíritu oriental, le interesan los objetos porque entiende que en ellos se encuentra parte de nosotros. Lean El lenguaje de las cosas (El Jinete Azul, España, 2011.Ilust. Pep Carrió):

Los fósforos
Los fósforos son las semillas alargadas del fuego que viven
en el interior de su caja.
Las personas los sacan, los encienden y ellos brotan.
Su luz dura solo un par de segundos. Lo suficiente para
iluminar la primavera minúscula de la cena.

 

 

 

 

 

Ilustración de Pep Carrió

Desde su formación como periodista analiza la realidad de tal modo que esta se convierte en su principal fuente de inspiración. Prueba de ello son libros como Notas al margen, obra en la que combina la noticia periodística con la intuición poética.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración de Francisca Yáñez

Recuerda que hacía calor, mucho calor. Que caminó todo el día y que, al llegar la tarde, se sentó en el banco que quedaba al final del parque.
Cree que sonrió. Pero no está seguro…

“Mendigos en tierra de abundancia”. BBC Mundo (Reino Unido) 11 de enero de 2005.

Y parte de esa realidad es, sin duda, la historia, el concepto de memoria. Así es complicado leer algunas de sus obras porque “duelen”. Niños, una de sus creaciones más laureadas, constituye una buena muestra de ello:

ALEJANDRA

Por primera vez la verá llegar./
Su madre la hace dormir./
Con una canción en la que le cuenta que vendrán las flores./
Una canción de cuna que dice que vendrán los pájaros y que el sol/
será un pequeño abrigo.

Por primera vez, la primavera.

Nada llamaría la atención si no fuera por la dedicatoria y la lista con la que finaliza el libro:

“… Y a la memoria de los niños ejecutados, detenidos, desaparecidos durante la dictadura chilena”

ALEJANDRA DEL CARMEN BERRIOS VALENCIA
Ejecutada. 1 mes.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración de Jorge Quien

Magistral la voz poética con la que se rinde homenaje a víctimas calladas de la dictadura y poderosa la trascendencia de imágenes universales vinculadas a la infancia con su promesa de futuro. Una y otra vez María José Ferrada, cuando habla de esta obra repite las palabras de Gabriela Mistral: “Los niños NO”.
Desde esa concepción adulta de la infancia, porque en su proyecto escritural es la mirada de la infancia lo que le interesa, se explica Mexique. El nombre del barco (Libros del Zorro Rojo, España, 2017), álbum en el que esa voz desnuda, esta vez en primera persona, canta lo que siente:

No recuerdo bien dónde está el país al que iremos,
Pero queda lejos.
Estaremos allí hasta que todo se calme.
Tres o cuatro meses.
Como unas vacaciones un poco largas. Eso dijo mi mamá.
Mi mamá que cuando se despidió dijo: “mi niño”.

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración de Ana Penyas

Disfruten el book-trailer (https://www.youtube.com/watch?v=pQd4dF3rdAM) y escuchen la voz de los niños y niñas, hijos de republicanos, que en 1937 embarcaron en el Mexique rumbo a Morelia (México) para refugiarse de la guerra civil que vivía España en esos momentos.

Temas como la memoria, la justicia, el dolor recorren la prosa de María José Ferrada con una contención que trasciende lo concreto para aproximarse a las sentimientos que nacen del exilio, las guerras, el abandono, la muerte o la injusticia. El adulto escondido de Nodelman vuelve una y otra vez de la mano de una autora que cree en la fuerza de la palabra para cambiar el mundo, para construir el presente y el futuro sobre la mirada al pasado. Como Sherezade, entiende que la palabra nos puede salvar.

Merece la pena, escuchar a María José Ferrada, leerla, sentir de primera mano su compromiso y compartir con ella un proyecto de vida de los que nos reconcilian con la condición humana.
Su obra resulta de obligada presencia en la formación del lector infantil o adulto. Quizá este sea uno de los sellos de calidad de la obra, por qué no.
No hemos hablado de ilustración, aunque sus palabras siempre van acompañadas de imagen porque, como podrán comprobar cuando se acerquen a su obra, entre sus líneas quedan huecos, vacíos, que el ilustrador puede “llenar” en la elaboración de un discurso dual.
No hemos hablado de ilustración porque necesitábamos esta vez dejar el protagonismo a la palabra de María José Ferrada, solo a la palabra. Que así sea.

Rosa Tabernero Sala
Directora del Máster propio en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles

 

Ilustraciones de El baile diminuto (Kalandraka, España, 2012), Pájaros (Amanuta, 2016), El lenguaje de las cosas (El Jinete Azul, España, 2011), Notas al margen (Alfaguara, Chile, 2013), Niños (Grafito Ediciones, Santiago de Chile, 2013), Mexique. El nombre del barco (Libros del Zorro Rojo, España, 2017)

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